ROJO que te quiero ROJO

14 abril 2011

«Gire a la derecha». El GPS de Adri se emperraba todo el trayecto hacia casa de Lorena en hacernos girar a la derecha. Era un GPS trampa puesto que a este lado sólo había agua del hermoso lago que íbamos bordeando. Y quién habla detrás de esa maquinita que tan mal nos quiere?
Cuando llegamos a nuestro destino el coche ROJO de Lali era el único aparcado. La casa de Lorena estaba flanqueada por una bandera ROJA con una cruz blanca en el centro.
Lorena nos recibió en la entrada. Sus labios ROJO pasión eterno nos besaron uno, dos o tres besos según la persona y sus costumbres.
Enseguida subimos al salón y salimos a la terraza, donde se nos ofreció un vaso de ROJA sangría, afrutada y fresca como la tarde.
Llegó entonces el tercer coche con Nara al volante acompañada de Inma. Sus caras de «por fin lo encontramos» se relajaron al unirse al resto.
Mónica no pudo acudir porque su coche la dejó tirada, y Eve se torció un tobillo jugando al tenis. Qué mala pata!
En la terraza conversamos de pie un rato mientras apurábamos nuestros vasos, pero las bajas temperaturas nos obligaron a entrar y poco después Hans Peter, que apareció a tiempo para echar una mano, nos invitó a tomar asiento.
El ceviche, un plato de camarones bañados en un jugo ROJO a base de tomate, cebolla y perejil todo muy picadito, se acompañaba de palomitas como guarnición. Alguna prefirió picarlas directamente del bol.
Mientras la carne se hacía en el grill, tratábamos de sonsacarle a Lorena la receta del entrante, optando finalmente por grabarla con el móvil.
Llegó el segundo plato y con éste el arroz delicioso que sabe hacer tan bien Lorena. De nuevo intentamos recopilar la receta por todos los medios.
Degustamos los 4 o 5 tipos de carne acompañada de una rajita de aguacate, y más de una nos acordamos del correo de Anahí acerca de las propiedades del aguacate como alimento muy completo y beneficioso para prevenir muchos tipos de achaques, algunos ligados a la vejez, otros a la mala vida.
Cuando me acordé de hacernos una foto para inmortalizar este almuerzo, me fijé que sólo quedaban huesos en los platos, y aunque eso fuera un buen indicio, no reflejaría fielmente lo que acabábamos de engullir. Entonces nos levantamos de la mesa para retratarnos en la terraza. Teníamos un fotógrafo de lujo, un fondo de ensueño y unos cuerpazos que giraban a un lado y a otro adquiriendo diferentes poses, y posiciones. Sólo deslucía el momento el frío, que no se veía en la foto, y las zapatillas de piscina de Lorena, que sí eran captadas por un sinfín de móviles sobre la mesa esperando a dar fé de todo esto que os cuento.
De nuevo dentro, Lali aprovechó la ocasión y sacó de su bolso el listado de chicas hispanas para aclarar a quién le correspondía encargarse de las amigas que cumplen en abril. Faltaban algunas fechas, como la de Ale, que cumple este domingo 17. Lore apuntó que el 2 de junio de cada año cumple uno más y para ese día toca darse color en el pelo, porque de la depilación ya se ocupó, y su marido bien satisfecho que estaba. Entonces Lali comenzó a ponerse nerviosa y a trabarse al hablar. Y de repente Lorena, que nos servía unos licorcitos de su gusto, tropezó con Luna, la perrita de Lali, y vi como ese líquido ROJO intenso volaba y caía sobre alguna de las comensales, yo incluída. De mi brazo derecho parecía que salía sangre a borbotones y salpicaba  la chaquetita blanca de Ale. Pronto lo solucionamos  con agua y jabón.
Nos pusieron dos vasitos diferentes de licores ROJOS.
Uno un licor de frutillas, Strawberry Beach, de textura densa con sabor a fresa, el otro un licor de ciruela más fluído. Bebimos los dos, uno detrás de otro, y gustaron mucho, uno más que otro.
Y ya no quedaba nada más por beber que un cafecito.
Por alguna razón seguía saliendo el tema de la depilación entre otras conversaciones apropiadas a cualquier almuerzo de chicas de los jueves, con una ligera diferencia, hoy se sentaba con nosotros un varón, un hombre que no paraba de levantarse a hacer un café cada vez que nuestra amena charla derivaba en algo, insisto, propio de cualquier jueves.
Se hizo poca sobremesa, repletita de cafés eso sí, porque el tiempo pasó entre anécdotas, historias de las recién llegadas como Nara de Brasil, Ale de Roma y Adri de Argentina, fotos, risas, y un riquísimo almuerzo. Muchas gracias a Lorena y Hans Peter por eso y por la amable y divertida acogida.

Los dos próximos jueves faltaremos muchas que estaremos de vacaciones. A todas os deseo una feliz Semana Santa donde quiera que estéis, y nos vemos a la vuelta, yo con un año más de experiencia en la vida.

No puedo prometeros que la secuencia de los hechos narrados hoy sea veraz, pero, qué demonios, esta es mi historia, y espero, colorín COLORADO, que os haya gustado.

Eramos todas las que estábamos pero no estábamos todas las que somos. Besos a las no presentes.
Disfrutad!

Raquel

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