LUNCH IN THE SKY

jueves 22 de septiembre de 2011

Ojalá tocar el cielo fuera cuestión de pulsar un solo botón como en el ascensor que nos subió al Skylounge. Lo queríamos ver todo desde allí arriba pero el día no amaneció tan claro como hubiéramos deseado. Desde el cielo todo se ve, sino diferente, al menos diminuto. Como si observaras la maqueta de una ciudad desde un cristal, con sus trenecitos, arbolitos, laguito, suicitos, sólo que en este caso, las que estábamos dentro de la caja de cristal éramos nosotras. La decoración del Skylounge es moderna y cuidada en todos los detalles. Os recomiendo visitarlo de nuevo de noche para apreciarlos mejor. Si os fijáis las mesas son de espejo, que además de ser muy útiles para comprobar que seguimos radiantes a lo largo de todo el almuerzo y podernos retocar el gloss antes de sorber nuestros cafés, reflejan las lámparas como burbujas que cuelgan del techo oscuro como la noche, que a su vez se multiplican en los cristales. Pareciera que la ciudad y sus luces se prolongasen hasta dentro del lounge, o que estuvieras suspendida en el aire formando parte de este espectáculo de brillos. El sonido es otro cantar. Si quieres disfrutar de la música, vete al lavabo.

Ocupamos tres mesas, que al llegar las 3 de la tarde se redujeron a una, como suele pasar cuando algunas de nosotras tenemos compromisos que atender como.. recoger a nuestros hijos del colegio. Cuando en la primera mesa terminaron el almuerzo nos sirvieron el nuestro en la tercera. Muy descoordinados. Buena calidad pero el menú caro y poco abundante. En palabras de una amiga que compartió almuerzo, “es un lugar al que volvería para tomar un café o una copa y disfrutar de sus magnificas vistas”. Oye y siempre hay una par de viejitas en la mesa de al lado que no paran de girar la cabeza, no se si asombradas, pero seguro que celosas de lo bien que lo pasamos. Y para muestra, un botón. Aquí os dejo constancia de esto. Contigo…al cielo.

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